El soporte remoto permite que un técnico autorizado visualice y controle temporalmente una computadora a través de Internet. La sesión siempre debe ser aceptada por el usuario y puede finalizarse en cualquier momento.
Es especialmente útil para configurar programas, resolver inconvenientes de correo, revisar rendimiento, instalar actualizaciones, conectar impresoras y diagnosticar errores. No reemplaza una reparación física cuando existen componentes dañados.
Antes de habilitar el acceso conviene confirmar la identidad del técnico, cerrar información sensible y utilizar una herramienta conocida. Una empresa seria nunca solicita contraseñas bancarias ni pide desactivar protecciones sin explicar el motivo.